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5 Afecciones más comunes tratadas con Artroscopia de Rodilla

La cirugía artroscópica es un procedimiento quirúrgico mínimamente invasivo que se realiza con la ayuda de una diminuta cámara de televisión montada en un tubo flexible del tamaño de un lápiz. Conocido como artroscopio, una lente iluminada se utiliza como herramienta de diagnóstico y como medio para que un cirujano capacitado realice las reparaciones ortopédicas necesarias a través de una incisión tan pequeña como un ojal.

La cámara, en efecto, se convierte en los «ojos» del médico, proyectando una vista en tiempo real de la zona quirúrgica en un monitor, y permitiendo al cirujano maniobrar adecuadamente los instrumentos sin necesidad de una cirugía tradicional a cielo abierto.

Es un tratamiento quirúrgico de vanguardia debido a la relativa sencillez del procedimiento, su duración generalmente corta y la recuperación más rápida del paciente.

Los procedimientos artroscópicos modernos se utilizan habitualmente en rodillas, hombros, muñecas y codos para reparar lesiones articulares y tratar diversas enfermedades y afecciones crónicas.

Yuri Beltrán , es una cirujana ortopédica muy respetada y experta en procedimientos artroscópicos. Con consultas en la ciudad de Lima, la doctora tiene una amplia experiencia en el tratamiento de las articulaciones que necesitan rehabilitación.

Las cinco razones más comunes para la artroscopia de rodilla incluyen:

Rotura de menisco

El menisco es un trozo de cartílago en la rodilla, formado por fibras de colágeno que van en direcciones opuestas. Cada rodilla tiene dos almohadillas meniscales con forma de media luna, rodeadas de tendones y tejidos blandos. Cuando el menisco se desgarra, la capacidad de reparar fácilmente el daño depende en gran medida de la ubicación y la forma del desgarro. Los desgarros pequeños a veces se curan sin intervención; en otras ocasiones, la reparación puede ser un reto, sobre todo cuando está causada por condiciones degenerativas.

La cirugía artroscópica ha revolucionado el tratamiento de las roturas de menisco. Normalmente se realiza de forma ambulatoria y con anestesia local, el dolor postoperatorio disminuye y los pacientes suelen poder retomar su actividad normal en pocas semanas, aunque la terapia de rehabilitación suele formar parte del proceso de recuperación.

Extracción de fragmentos de hueso o cartílago

La cirugía artroscópica suele ser el tratamiento de elección para eliminar de una articulación los fragmentos de hueso, cartílago y tejido que se acumulan como consecuencia de lesiones, inflamaciones y desgarros de tejido. Con un especialista ortopédico capacitado, el procedimiento es sencillo. Los restos que quedan flotando en la zona de la articulación pueden provocar dolor, inflamación y bloqueo.

Inflamación de la membrana sinovial

La sinovia es una membrana que sirve para lubricar y nutrir las articulaciones de la rodilla y el hombro. Crea líquido sinovial, pero la propia membrana se distingue por sus pliegues irregulares y puede inflamarse de forma dolorosa. Cuando esto ocurre, el cirujano puede insertar un artroscopio para facilitar la extracción del tejido que está causando el dolor y la inflamación. Es un procedimiento mínimamente invasivo que promete un alivio rápido y requiere poco tiempo de recuperación.

Rotura del ligamento cruzado anterior (LCA)

Durante este procedimiento, se extrae la parte dañada del ligamento y se sustituye por tendón de otra parte de la rodilla del paciente o de un donante. Según especialistas, la necesidad de reconstruir el LCA suele ser el resultado de lesiones repetidas debidas a la participación en deportes que requieren arranques, paradas y cambios de dirección rápidos, como el baloncesto o las carreras de slalom cuesta abajo.

Aunque las lesiones menos graves del LCA pueden mejorarse a veces con fisioterapia, la cirugía artroscópica es la opción principal para los atletas y los pacientes extremadamente activos. La cirugía en sí suele ser un procedimiento ambulatorio y la recuperación es relativamente rápida.

Quiste poplíteo

A veces conocido como quiste de Baker, esta afección se caracteriza por la aparición de bultos llenos de líquido en la parte posterior de la rodilla. A veces, los quistes poplíteos desaparecen con el tratamiento de la causa subyacente, que puede incluir artritis, lesiones en el cartílago circundante u otras inflamaciones. Sin embargo, una inflamación similar también puede estar causada por un coágulo de sangre o un tumor, por lo que el médico puede solicitar pruebas de imagen no invasivas para determinar la causa exacta antes de considerar la posibilidad de realizar cualquier tipo de cirugía.

Por muy común que sea la cirugía artroscópica de rodilla, sigue siendo un procedimiento quirúrgico que debe realizar un cirujano ortopédico experto. Para obtener más información sobre los síntomas que podrían justificar este tipo de cirugía, póngase en contacto con la Dra. Beltrán por teléfono o completar el formulario en línea para programar una consulta.

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